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miércoles, 1 de febrero de 2012

La Cruz del Inglés


Estamos en el final del siglo XVI. Tras la firma, años antes, del tratado de Greenwich, los ejércitos inglés y francés se enfrentan abiertamente, junto a los rebeldes holandeses, a España.

"La Cruz del Inglés" nos relata, en este contexto histórico, la heróica aventura de Alonso y Rodrigo, dos castellanos, con poca inclinación al trabajo como modo de poner comida en sus platos, que aguardan en Gran Canaria la oportunidad para meterse en un barco que les lleve a América. El autor, Faustino Primaldi, sitúa la acción de esta novela en la ciudad de Las Palmas de 1599, donde los protagonistas planean un robo. Pretenden llevar a cabo el robo de algunas de las joyas de la catedral para poder así sobornar al capitán de alguno de los numerosos barcos de la Compañía de las Indias que hacen escala en el puerto de la ciudad.

Mientras llevan a cabo el robo les sorprende el ataque de los diez mil holandeses comandados por Van der Does, ataque que causa el toque a rebato de las campanas del templo. Todo aquel que no está luchando fuera de las murallas de la ciudad acude a la catedral de Santa Ana a recoger cuanto encuentren de valor con la intención de huir, barranco arriba, hacia la Vega, evitando el expolio de sus riquezas. Los protagonistas, para no ser sorprendidos por unos convecinos que no están para muchas bromas mientras suenan los bombardeos en el exterior, se esconden en los arcones de las ropas del obispo. De esta manera, sin que sus cargadores lo sepan, son transportados montaña arriba hasta que son descubiertos a mitad del camino, en un lugar que, tras acontecimientos que serán inmediatos, recibirá el nombre de la Cruz del Inglés.

Así comienza, con estas deliciosas referencias a la picaresca medieval, la tercera novela de Primaldi. Es éste un relato que toma otros interesantes derroteros a medida que pasamos las páginas, para terminar conformando una novela histórica de condiciones épicas y heróicas, nada previsible y muy capaz de divertir a la vez que emocionar.

Muy recomendable.
jueves, 4 de agosto de 2011

¿Donde nacen los besos?

Un joven pintor en las calles de Viena, la vida Bohemia de un muchacho solitario y soñador, que lo pasa mal para comer y que está solo. Las sombrías primeras páginas nos llevan a la Viena de principios de siglo XX, en el clamor decadente del imperio austro-hungaro un joven trata de hacer fortuna con la pintura, callado y solitario ve en las centenarias calles el colapso de la monarquía multinacional y sus cuadros de desconocidos son el hilo que nos lleva a las historias de la inadaptación de las minorías étnicas, del furioso auge del nacionalismo y del desmoronamiento del complicado puzle que los Habsburgo habían tejido durante más de 400 años.

Martha es una joven despreocupada, vive en un palacete y su padre es un próspero hombre de negocios, en sus paseos encuentra al callado pintor con el que comienza una relación extraña. Martha habladora y jovial, escucha mientras es pintada al normalmente frío y distante pintor, que con ella desboca su elocuencia avergonzado de la situación del imperio, imbuido ya de un pangermanismo creciente y un acérrimo odio a los Austrias y su “engendro” político. Martha no entiende de política, pero queda enamorada de la fuerza del pintor, de su callado pesar y de sus durísimas convicciones.

La intimidad de la pareja va creciendo y su romántica y platónica relación profundiza en el alma de ambos personajes hasta que el muchacho tiene que salir de Viena rumbo a Munich, en vano pedirá a Martha que lo acompañe y entonces solo quedará el recuerdo.

Recuerdo que se hará más vivo en Martha años después, cuando ve a su joven pintor convertido en Fuhrer del tercer Reich.

Martha no ha vuelto a conocer el amor y su vida encerrada en una habitación pasa entre los tormentos de los recuerdos y de las fantasías de lo que podría haber sucedido si ella hubiera acompañado al joven pintor a Munich.
Gravemente enferma consigue entrevistarse secretamente con el Fhurer en el 42 y ya solo encuentra al hombre frío y educado y no al débil romántico que conoció. En un febril intento por arrancar la paz de Hitler ella confesará sus orígenes y apelará al dictador “¿donde nacieron tus besos?”.

La intensidad del drama que nos plantea Liana Dukham no puede menos que sobrecogernos. Una anciana enferma repasa las cenizas de su vida en la tristeza de su soledad encuentra los errores sobre los que ha cimentado el fracaso de su existencia y se atormenta con la culpa de aquel paso que no dio, que no solo le ha costado una vida amargada sino que ha llevado al mundo al horror más absoluto.

El delirio de la agonía de Martha, en el que se imagina un mundo diferente e ideal si ella hubiera partido a Munich con el joven Hitler es una mezcla casi perfecta entre el humor absurdo y la más negra tragedia que nos llevan en bandazos incontenibles de las carcajadas a las lágrimas.

El tono de romanticismo desgarrado y desengañado, nos arrastra por las olvidadas calles de principio de siglo, por las condiciones socio-políticas que configuraron el mundo que fue del terrible siglo XX a través de los ojos esperanzados y radicales de sus jóvenes. El resultado no puede ser más desalentador, el terror a la esperanza, el miedo al idealismo, el fracaso humano ante toda empresa y el irresistible avance del tiempo, que todo lo quema y descompone, que otorga a todo, incluso al horror más absoluto un carácter de intrascendencia abrumador.

Entre las líneas de esta novela, se ven las pinceladas del desaliento devorando al hombre, el amor no es la única esperanza destrozada de la joven pareja, una a una van a desaparecer todas ante el sangriento telón de la realidad, mientras las personalidades alegres y tiernas se tornan duras y frías, ya inamovibles en la furia homicida y destructora de la desazón.

Solo el espejo de la imaginación, la que nos permite transitar los caminos perdidos encontrar felicidad, aquella que siempre y solo se esconde en los senderos que no se han hollado, obligándonos a creer con ingenuidad que nos equivocamos, incapaces al cabo de asumir que la felicidad no existe como concepto real, solo como meta ilusoria ambientada en las argentadas estancias de la mente humana.

Tras los sueños de una vida diferente, con el aliento cediendo, Martha recupera el sentido para ver como el ejército soviético irrumpe en el hospital mental en que está recluída en una ciudad checa. El impacto narrativo de las últimas secuencias del sueño estalla en mil pedazos con la desnuda realidad, como consecuencia irrenunciable de cualquier sueño Martha despierta entre ruinas y muertos, da sus últimas bocanadas al ritmo de los gritos de las enfermeras del hospital violadas en las camas inmediatas a ella y en el trance final de su muerte una sonrisa cubre su arrugado rostro. Ella, al fin ha despertado de su sueño, pero la autora nos señala acusadora, casi amenazante al dejarnos ante la evidencia de que nosotros mismos, seguimos viviendo los nuestros, sin remedio, sin consuelo.

“Toda esperanza es inútil, antes que nosotros morirán una tras otras nuestras esperanzas, se quebrarán sin remedio nuestras virtudes y en el crisol final de la vida solo el deseo de un nuevo sueño nos empujará a morir, porque el hombre, no tiene remedio.” Con esas filosóficas palabras puestas en boca del capitán ruso tras ver el rictus de la anciana, nos amenaza la autora, toda esperanza es inútil. Pero el hombre en su más íntima esencia y desnudado de todos sus complementos es solo esperanza, que nos arroja al sufrimiento de luchar por todo lo que nunca tendremos, hasta quemarnos en un combate imposible.

Liana nos explica, que nosotros somos el combustible que al arder, hace funcionar los sueños.
martes, 25 de enero de 2011

César: afortunado y fuerte



Tras concluir con la muerte de Marco Antonio su saga de libros sobre la crisis de la República romana y el nacimiento del imperio, Gordi Mcklaugh nos sorprende con una controvertida novela, que viene a dar la razón a todos aquellos que afirmaron que la autora sentía algo más que simpatía por la figura de Cayo Julio César.

La novela enmarcada temporalmente en los últimos días de la vida del dictador romano, se sumerge en una suerte de mezcla de libro de sueños y novela erótica. La protagonista de la novela es un alter ego de la propia escritora, Colectina, que es una esclava de César. Esta apasionada amante de César, en sus últimos días, nos introducirá en una suerte de kamasutra romano; a través del indómito genio sexual del llamado "marido de todas las esposas y esposa de todos los maridos".

La obra desbarra entre los episodios más brutales y dependientes de la relación amo-esclava y las bacanales de fiestas y orgías con toda clase de componentes sexuales. El libro no pasaría de ser un conjunto de relatos eróticos, apenas conectados entre sí por un inconexo hilo conductor, de no ser porque en realidad se trata de un libro espiritual.

Efectivamente; la autora señala que durante las largas horas dedicadas a la escritura y documentación para su saga sobre Roma, tuvo "sensaciones" que podemos calificar de sobrenaturales, en las que sentía la empatía y proximidad física de lo que ella llama la energía del propio César. Caía en estos estados de "trance", en los que soñaba las diferentes experiencias que ahora forman el libro "César: afortunado y fuerte".

El libro nos presenta el otro César, más allá de su imagen pública, el hombre sexualmente insaciable, de voluntad de hierro y a la vez capaz de la ternura. Con este libro, más allá del sexo, nos sumergimos en la mente abierta del militar romano, en su epicurismo sin fin, en lo jovial y lo vital. Podemos casi palpar un César capaz de cualquier cosa por tener aquello que se le encapricha, una mente prodigiosa, un cuerpo perfecto y una voluntad imparable. César utiliza a las mujeres, como a la plebe, es para ambos superior, sigue siendo el patricio inalcanzable que sonríe a todos pero que no ama a nadie; pero todos quedan satisfechos con sus migajas, especialmente Colectina, que en el último encuentro, ya con César muerto y ardiendo se entrega a las llamas de su pira, teniendo entre las brasas un último y apasionado encuentro.

Sin duda la lectura de estas 237 páginas pueden resultar estimulantes para algunos de los habituales lectores de la saga y sonrojantes para otros, por los extremos de adoración en los que llega a ponerse la escritora-esclava del líder aristocrático que lideró la rebelión popular. Pero para el común de los mortales, la parte más impresionante del libro, corresponde a los abultados pie de páginas donde la autora explica y justifica cada uno de sus sueños, llegando a frases tan esclarecedoras como: "He podido sentir la divinidad de César como una realidad indiscutible, física y espiritual" o "César ansiaba la muerte en la cúspide, solo así se justifica que permitiese que personas muy inferiores a él conspirasen en su contra y lo matasen".

Así pues, tenemos un libro a mitad de camino entre la novela erótica, la histórica y los libros paranormales. "César: afortunado y fuerte" parece más la obra de una sacerdotisa a una deidad pagana que cualquier otra cosa, pero es un canto de amor, un vendaval de desenfreno y un misterio místico, una lectura diferente y por tanto muy recomendable.
martes, 7 de diciembre de 2010

Así muere un Zelote

El joven norteamericano David Rothstein ha vuelto a asombrarnos con su novela "Así muere un zelote", su segunda publicación tras una controvertidísima opera prima: el ensayo político "El trasfondo homoerótico del conflicto arabe-israelí".

Esta novela histórica que sostenemos entre nuestras manos reimagina el asedio de la fortaleza judía Masada en la primera guerra Judeo-Romana. Rothstein nos pone en la piel (literalmente sobre su piel... la mayor parte, en concreto, en la que se sitúa de cintura hacia abajo) de Judas, un guerrero zelote judío que lleva toda su vida luchando contra la dominación romana y que se encuentra, a la vez, restringido por las celosas costumbres morales dictadas por su religión. Esta dualidad, que entierra al personaje bajo un evidente simbolismo edípico, se nos muestra de manera brillante en aquellas páginas que no se dedican por completo a detallar las relaciones sexuales entre fornidos luchadores israelitas.

Porque, en efecto, Rothstein lo ha vuelto a hacer: genera toda una vorágine de sentimientos, un agujero negro de agujeros negros en el que los celos, dominación, poder y un extremadamente rizado vello púbico se erigen (y no hay mejor palabra para usar en este contexto) en los máximos protagonistas del relato. El autor nos guía en un camino tortuoso que acaba, tal y como nos cuenta al historia, con el suicidio de la resistencia judía, pero que se nos presenta en esta novela como el resultado de crímenes pasionales y amores no correspondidos entre las filas de los aguerridos combatientes.

Toda una maravilla literaria que sólo podría ser comparable a un Quijote transexual o a un relato de Templarios aficionados al transformismo porque, ¿no era acaso otra novela histórica gay lo que necesitaba la literatura?

David Rothstein es un joven autor nacido en Tel-Aviv el 4 de junio de 1985, poco aficionado a acabar vestido las fiestas a las que acude y que cuenta sus ventas literarias en la misma proporción que las causas que tiene abiertas con la justicia por exhibicionismo.