
Hacia dónde nos dirigimos. ¿Cuál es el sino de la concepción del arte?. Todo aquel que, con ínfulas de creativo, tenga la determinación de obtener un éxito plausible en su carrera, está obligado sorprender para generar expectación. Ya no es suficiente con poseer un talento artístico que sobresalga. Es más, la posesión de cualidades para el virtuosismo ya ni siquiera es una condición indispensable. El prodigio; no sobrevive por si mismo ya que con la democratización del arte, la virtud está en crear impacto, en generar expectación. Esculpe mejor el que esculpe una figura controvertida que el que esculpe realidad. El fruto renacentista ya no importa nada; ya no importa a nadie. Retorcer al retorcido y exponer sus pensamientos en un exabrupto visual o sonoro es la máxima. Pero, ¿quién es quién para exponer quejas al respecto? ¿Quién está en la posesión de determinar que una habitación vacía con una luz parpadeante, es una obra de arte o no? ¿Quién soy yo para dictaminar que la última creación del fotógrafo y pintor hiperrealista Conrado Magnusson es una defecación?. Pues yo precisamente, no soy nadie. Pero la última creación de Magnusson es una defecación.
Nacido en una barriada en Santiago de Chile, Magnusson, despuntó desde muy infante con una prodigiosa capacidad para el dibujo. Persiguiendo becas, consiguió acceder a la Royal College of Art en Londres donde pronto demostró tener grandes habilidades para el hiperrealismo. Su trayectoria ha estado siempre caracterizada por una marcada filantropía. Conrado siempre se vio inspirado por la belleza del ser humano y de sus magníficas creaciones. En sus obras ha sabido retratar y demostrar las excelencias del hombre. En sus pinturas hiperrealistas el autor ha conseguido llevar al espectador a un éxtasis de autocomplacencia humana. Si una cosa ha expresado Magnusson a lo largo de su carrera, es un verdadero amor que profesa al prójimo y a su capacidad para crear.
En su última exposición Conrado se sobrepasa a sí mismo y apuesta por una máxima que él postula como instintiva y que alude a que “todo ser humano se ve maravillado en primera instancia por su propia creación, independientemente del origen de la misma”. Según el pintor, no ha habido una sola persona en la historia de la humanidad que tras haber producido una defecación, no observe embriagado, el producto de su digestión. Es por esto por lo que Magnusson presentó ayer en San Sebastián su itinerante “LA DIVINA CREACIÓN HUMANA” en la que presenta 25 lienzos hiperrealistas que expresan una hipérbola de la, según él, magnificencia de la producción estocástica de la bella escultura que propone nuestro sistema digestivo. Magnusson, considera que existe cierto misticismo en la innata necesidad de observar nuestras creaciones sea cual sea la naturaleza escatológica de las mismas. Expone así una serie de pinturas con sabor a fotografía en las que se muestran diversas deposiciones digestivas. A cada cuadro adjunta el nombre del creador de la defecación concediéndole así el mérito de la obra. Asimismo añade la dieta a la que el autor dio cuenta las dos semanas anteriores a la fecha de creación.
Quién sabe si el autor de está desviación de de la cordura artística trató de exponer una oda suprema a la creación humana, una crítica conceptual a sí mismo y a su obra o una manera de renovarse y dirigir su modelo creativo hacia la controversia tratada al principio de este texto. Conrado no concede entrevistas así que no podremos más que postular al respecto. A mí como crítico me resulta complejo ilustrar mi malestar puesto que a pesar de que se me antoja una obra obscena y sensacionalista con una extraordinaria falta de escrúpulos y una hediondez inigualable, quizá estemos a las puertas de la proclamación de un nuevo genio al que se le reserva una plaza en el ilustre club de los grandes. De lo que no cabe duda es que la increíble capacidad que otorga a Magnusson la posibilidad de crear con sus manos una versión de la realidad más real que la propia realidad, es extraordinaria. No obstante, las arcadas contenidas, no pueden ser, de ninguna manera, una reflexión artística positiva….o……¿tal vez si?.
1 comentario:
Duchamp es inocente!
Publicar un comentario