
Con Danherjyo Komavurj lo estremecedor es el recorrido, es asistir a su creación del mundo a partir de la idea y de la emoción en dónde la repetición del para qué se presenta siempre encarnado en un Djinn que devuelve al protagonista, voz narradora, al punto de partida en el que reina el vacío. En el que el utilitarismo destruye todo lo que puede volver a situarle en en el mapa, devorándolo como lo hiciera en La historia interminable. El autor nos viene a decir que todo lo que le rodea le inspira violencia y agresividad. Y esta destrucción causada por la exigencia de la razón la vuelca de forma violenta y desgarrada, con un lenguaje duro, puede que hiriente por las situaciones y las imágenes que dibuja sobre ese lienzo en blanco.
Librito de unas treinta páginas muy recomendable. El verso que se repite y que le da esa musicalidad, ese ritmo pegadizo:
La dentellada del absurdo nos despedazó desprevenidos cuando sin avisar nos preguntó
¿para qué?
¿cómo?
Danherjyo Komavurj es un diplomático egipcio exiliado a raíz de su decisión de ser escritor de temas no políticos. Murió asesinado, dice que manos de un espectro en el Sahara. Pero se sabe que fue el mismo gobierno que siempre quiso ver su obra de forma alegórica y paranoica.En una famosa entrevista que tengo grabada en vhs, cuenta emocionado que a raíz de leer El cuarteto de Alejandría se dio cuenta de que existe la belleza en todos los lugares de la tierra, más allá de la historia que le representa, y que por esa misma circunstancia, por ese lastre histórico ha formado un molde específico de lo que la caracteriza, como las pirámides en Egipto o el bocadillo de calamares en Madrid, y que en El cuarteto supo ver por primera vez esa belleza, más allá de la ruta turística del día a día. Que cuando leyó a Durrell quiso ser escritor.
Pero, aquí viene la parte crítica, además quería escribir el libro de verdad. No el libro dentro del libro del que nos habla Durrell, el que escribe Pursewarden, uno de sus personajes, obra de la que no da nada (dice Danherjyo), sino que aspiraba a que la vida de esa historia lo poblase todo sin necesidad de hablar de literatura. Además de este pequeño inciso, se centra en expresar su admiración por esta obra y en cómo, prácticamente, le convirtió en una nueva persona. Además merece la pena verle por la sencillez y la humildad con la que se expresa. La primera vez que le ví pensé que era igual que Nessim, (personaje secundario del cuarteto), delicado. Y grande, muy grande Komavurj, ha conseguido dar una nueva intimidad a su realidad.
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